Mensajes del Embajador
Visita a las Islas Canarias
12 noviembre 2009
La semana pasada pasé dos días en Tenerife y Gran Canaria durante una visita para “presentar” al nuevo Cónsul, Matthew Vickers, mantener reuniones con las autoridades isleñas, y conocer mejor la comunidad británica en las Islas.
Estimamos que unos 80.000 británicos viven en las Islas Canarias, durante al menos una parte del año (las llamadas ‘golondrinas’ que van a pasar los meses de invierno allí), y unos tres millones de británicos visitan las islas cada año. Los vínculos con el Reino Unido son profundos y fuertes. Tenemos un Consulado en Tenerife desde el siglo diecisiete. Lord Nelson perdió su brazo derecho allí en un intento sin éxito de tomar el Puerto de Santa Cruz, y Churchill visitó Las Palmas en varias ocasiones para pintar. Compartimos una fuerte tradición marítima. Empresarios e inversores británicos tuvieron un papel crucial en el desarrollo de las economías de las islas en los siglos diecinueve y veinte, no sólo facilitando el comercio de mercancías tales como carbón, fruta y verduras sino ayudando a construir nuevas infraestructuras tales como el Puerto de Las Palmas y la red de electricidad. Estos vínculos no han pasado a la historia y tuve un caluroso recibimiento en todos los lugares que visité.
El Consulado en Tenerife es uno de los nueve Consulados Británicos en España (también tenemos doce Cónsules Honorarios). Habiendo visitado todos, puedo afirmar personalmente que están realizando una excelente labor para ayudar a residentes y turistas británicos que se encuentren en apuros. Pero, es evidente que, con más de un millón de residentes y hasta 17 millones de turistas británicos, los Consulados, por sí solos, no pueden hacer todo. Dependemos en gran medida del apoyo de una amplia gama de organizaciones y asociaciones voluntarias británicas. Recientemente, la depreciación de la libra con el euro y la caída del valor de las propiedades españolas han causado problemas para muchos residentes británicos, por lo que nuestra colaboración con organizaciones tales como Age Concern España y la Legión Real Británica es inestimable porque nos ayuda a prestar asistencia práctica a personas que tienen dificultades para salir adelante.
También es importante recordar los servicios que proporcionan las autoridades españolas. Una cosa que me sorprendió durante mis viajes fue saber que muchos de los ciudadanos británicos que residen en España no se molestan en inscribirse en el padrón de su ayuntamiento local. No sé por qué esto es así: ¿Miedo a la burocracia? ¿Problemas de idioma? ¿Preocupación por la privacidad? Sea cual sea la razón, y dejando de lado el hecho de que la inscripción es obligatoria según la legislación española, las personas que no se inscriben en el padrón se privan de una serie de posibles servicios por parte de las autoridades municipales españolas. Nuestros Consulados están para ayudar, pero también lo están los ayuntamientos.
Mis primeros días en España
28 octubre 2009Quiero comenzar diciendo lo contento que estoy de tener esta plataforma para comunicarme directamente con todos ustedes. A medida que me adapte a mi trabajo escribiré más detalladamente sobre mi visión del papel del Reino Unido en España, y les daré mi propia opinión acerca de los acontecimientos según vayan sucediendo. Pero por ahora voy a centrarme en mis primeros días en mi nuevo y apasionante destino.
¡Y vaya destino! De hecho, éste es uno de los mejores destinos del Ministerio de Asuntos Exteriores británico y Ségolène y yo estábamos impacientes por llegar. Desde que salimos de México hacia finales de agosto, hemos estado alojados temporalmente en Londres y es agradable volver a establecernos en un sitio fijo. Llevamos algo más de una semana aquí y todo el mundo ha sido muy acogedor y estamos seguros de que vamos a disfrutar de nuestra estancia.
Las nuevas oficinas de la Embajada en Torre Espacio son maravillosas. Las vistas desde mi despacho en la planta 40 son magníficas pero, lo más importante, los locales de diseño y alta tecnología proporcionan una imagen clara del Reino Unido de hoy: moderno, dinámico y abierto al exterior. Aunque estamos orgullosos de nuestra historia, nuestras tradiciones e instituciones, si el Reino Unido ha de ser tomado en serio en el mundo global de hoy, tenemos que demostrar que estamos a la altura de los tiempos.
Ayudar a los empresarios británicos a hacer negocios en España, y fomentar las inversiones españolas en el Reino Unido serán una de mis principales responsabilidades. El Reino Unido ya exporta a España bienes y servicios valorados en más de 17 mil millones de euros y, con la presencia de más de 700 empresas británicas en este país, somos uno de los mayores inversores. Por esta razón, me alegré de que mi primer compromiso fuera de la oficina fuese asistir a una exposición de proveedores británicos de equipos de seguridad. Éste es un sector en el que somos líderes mundiales y era evidente que la variedad y calidad de los equipos expuestos causaron una buena impresión a los españoles que asistieron al evento.
Hoy pronuncié mi primer discurso en la inauguración de un seminario anglo-español sobre una mejor regulación. Evidentemente, la regulación es necesaria para proteger a los ciudadanos, a los consumidores y al medio ambiente, y para permitir la competencia leal entre empresas. Sin embargo, una burocracia excesiva e inapropiada o una regulación mal diseñada puede suponer una importante carga tanto para empresas como para consumidores. En el Reino Unido, venimos trabajando desde los años ochenta para identificar maneras de reducir esta carga y estoy convencido de que ésta es una de las razones por las cuales en estos momentos el Reino Unido atrae más inversiones desde el exterior que cualquier otro país europeo. Creo que tenemos mucho que compartir con España en esta área.