Los beneficios de una mejor regulación (26/10/2009)
ORADOR British Ambassador to Spain, Giles Paxman
FECHA 26/10/2009
Señora Ministra, señoras y señores …
Ésta es una ocasión muy especial para mí. Es la primera vez que hablo en público desde mi llegada como Embajador británico en España hace tan sólo diez días. Y el tema de hoy trata de un asunto en el que he tenido un gran interés a lo largo de mi vida laboral, tanto durante el tiempo que estuve destinado en la Representación Permanente del Reino Unido en Bruselas, como durante mi reciente destino como Embajador británico en México.
Señoras y señores, en el difícil clima económico actual, la calidad de nuestra regulación es más importante que nunca. La mejora de la regulación nos permite eliminar costes innecesarios para nuestras empresas y nuestros ciudadanos. Una mejor regulación nos permite crear las condiciones necesarias para el éxito empresarial y promover iniciativas innovadoras que favorezcan una economía dinámica y competitiva. Bien enfocada, puede ser un poderoso instrumento para crear empleo.
Es importante precisar que una mejor regulación no significa necesariamente menos regulación. La crisis de los mercados financieros mundiales demuestra la necesidad de una regulación mas completa. Además, por razones de equidad social, el fracaso de los mercados justifica plenamente la regulación. Es correcto y apropiado que el Reino Unido, como uno de los centros financieros más importantes del mundo, lidere los esfuerzos para lograr una mejor regulación del sector financiero.
Sin embargo, tenemos que ser cautelosos al decidir cuándo regulamos y cómo elaboramos cualquier nueva normativa. La regulación puede traer consigo nuevos costes, tanto para las empresas como para los ciudadanos. Eso significa que tenemos que analizar a fondo los costes y los beneficios de la regulación.
Un estudio de 2008 sobre las cargas administrativas impuestas por la regulación en el Reino Unido estimó que el exceso de regulación incrementaba los costes empresariales en doce mil millones de libras esterlinas anuales. En base a evidencia holandesa y estadounidense, calculamos que un programa destinado a reducir los costes administrativos a largo plazo podría aumentar la renta nacional en más de un 1%. Si se ampliara ese programa a todos los Estados Miembros, se ganarían al menos 106 mil millones de euros, más o menos equivalente al presupuesto anual de la UE.
A veces resulta relativamente fácil estimar los beneficios de una mejor regulación. Pero éste no suele ser el caso. No es fácil, por ejemplo, estimar el valor de los beneficios de una regulación que mejore nuestro medio ambiente y nuestra calidad de vida. Pero las encuestas realizadas por la Oficina Nacional de Auditoria británica revelan un fuerte apoyo a la regulación. Dos tercios de las personas entrevistadas el año pasado pensaban que la regulación les convenía. Y entre un setenta y un ochenta y cinco por ciento estaban de acuerdo en que los beneficios globales compensan las cargas por las normas ambientales que acompañan la legislación sobre la calidad del aire, del agua, la higiene alimentaria, la seguridad e higiene en el trabajo y la ley anti-tabaco. Pero las mismas encuestas también demuestran una falta asombrosa de concienciación sobre la forma en que algunas de las nuevas normativas han mejorado nuestras vidas.
Y no cabe duda de que muchas veces los grupos más vulnerables de nuestra sociedad son los que más se benefician de una mejor regulación. En el Reino Unido, por ejemplo:
- Un millón de trabajadores se benefician ahora del salario mínimo nacional;
- Los accidentes mortales han disminuido en un setenta por ciento desde que se reforzaron las normas sobre higiene y seguridad en 1974.
- La mejora de la legislación sobre vehículos y seguridad vial ha ayudado a reducir a la mitad las muertes en carretera, desde más de siete mil en 1973, a sólo tres mil quinientos ahora (y esto a pesar del enorme aumento del volumen del tráfico).
- Ademas, hemos mejorado la protección por maternidad y paternidad y ahora trabajan más padres de familia.
Una mejor regulación es fundamental para lograr el objetivo de la Unión Europea de convertirnos en la economía del conocimiento más competitiva y más dinámica del mundo, capaz de generar un crecimiento económico sostenible con más y mejores empleos y una mayor cohesión social. Sólo cuando nos aseguremos de que la regulación apoye la competitividad europea, podremos afrontar los retos planteados tanto por economías establecidas tales como Estados Unidos y Japón, como por las economías emergentes de China, India y otros países asiáticos. Sólo si logramos el dinamismo económico Una mejor regulación para una economía más competitiva y más dinámica de la UE a través de una mejor regulación, podremos crear más empleos y mejorar la protección social. Estos dos aspectos pueden y deben entrelazarse. Así que en el Reino Unido, introdujimos un salario mínimo nacional y desde entonces hemos logrado la inserción laboral de otros dos millones de personas.
Sabemos que nos queda un largo camino por recorrer. Las empresas británicas y el sector público nos lo recuerdan con frecuencia. Por eso, ahora contamos con un Comité de Gabinete, presidido por el Primer Ministro, que aprueba todas las propuestas legislativas, y requiere que estén acompañadas de la pertinente evaluación de impacto.
Pero la mejora de la regulación también tiene que ver con las personas. Se trata de inculcar un cambio de cultura en nuestros funcionarios, quienes con demasiada frecuencia tienden a reaccionar ante un problema presentando nuevas normas. Pero, tal como reconocen la autoridades españolas en su reciente anteproyecto de ley sobre evaluación de impacto, siempre hay que considerar si puede haber alternativas a una nueva regulación. En concreto, la política de competencia a menudo puede ofrecer una mejor manera de lograr nuestros objetivos comunes que una nueva normativa.
Así que, en parte el secreto está en asegurarnos de que contemos con los medios necesarios para que los funcionarios reciban formación adecuada en buenas prácticas reguladoras, y de que contemos con los medios para supervisar su actuación. En el Reino Unido, se favorece esto estableciendo rigurosos objetivos individuales y de equipo.
Creo que ésta es un área en la que el Reino Unido y España pueden aprender más a través del mutuo intercambio de conocimientos. Por esta razón, me alegro de que la Ministra haya accedido a incluir un funcionario británico en comisión de servicios en su equipo de especialistas en regulación durante el período de la Presidencia Española. Y por parte de la Embajada, esperamos ofrecer un orador para el curso del Instituto Nacional de Administración Pública sobre inspección de servicios públicos en febrero.
Pero me gustaría ir aún más lejos. Remontándonos al año 2002, el Reino Unido y España firmaron un Memorándum de Entendimiento sobre el intercambio de funcionarios. Ninguna de las partes ha aprovechado bien este Memorándum de Entendimiento. Uno de mis objetivos, para el año que viene, una vez finalizada la Presidencia Española, es trabajar con el Ministerio de la Presidencia para dar un verdadero sentido a este Memorándum de Entendimiento. Pretendo que haya un intercambio constante de funcionarios y de conocimientos entre el Reino Unido y España. No se me ocurre una mejor manera de fortalecer nuestras ya, de por sí, sólidas relaciones.
Señoras y señores, el actual Ministro de Industria y Comercio, Miguel Sebastián, dijo hace tiempo que Bill Gates nunca habría prosperado en España. Las leyes españolas no habrían permitido a Gates trabajar desde su garaje, mientras que España carece del tipo de capital riesgo que le hubiera permitido a Gates desarrollar su negocio. Su comentario es válido también para el Reino Unido y para casi todos los otros Estados Miembros de la UE. Si Europa tiene una historia diferente que contar dentro de diez años, será gracias a una mejor regulación.